Ir al contenido

Autopsie · Moneda y macroeconomía

La arteria cortada

·

Publicado en Le Nouvelliste el 4 de agosto de 2026. Leer en lenouvelliste.com ↗

Traducción del original francés. En caso de discrepancia, prevalece el texto francés. Leer el original en francés

El 27 de julio, más de 350 000 haitianos perdieron su permiso de trabajo en Estados Unidos con el fin del Estatus de Protección Temporal. Las remesas de la diáspora no solo alimentan a familias: proporcionan al país las divisas de las que dependen sus importaciones. La columna somete la economía haitiana a una prueba de resistencia y mide lo que costaría el corte.

La onda expansiva del TPS sobre una economía haitiana bajo cerrojo.

El pasado 27 de julio, una decisión administrativa estadounidense sacudió a la diáspora haitiana: más de 350 000 ciudadanos haitianos amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) perdieron su autorización legal para trabajar en Estados Unidos. Si bien la tragedia es ante todo humana y personal para esas familias, este artículo demuestra que el riesgo va mucho más allá. Para Haití, se trata de una amenaza macroeconómica sistémica.

El dinero que envía la diáspora, las famosas «remesas», no sirve únicamente para ayudar a una madre o a un primo a hacer la compra. Esos fondos irrigan silenciosamente el mercado cambiario nacional. Proporcionan a toda la nación las divisas indispensables para comprar en el extranjero lo que ya no logra producir en su propio suelo.

Como es imposible calcular de antemano cuántos dólares dejarán exactamente de enviarse, este artículo no es una predicción. Es una «prueba de resistencia», un stress test, similar a las que se aplican a los grandes bancos para comprobar su solidez. Vamos a simular dos caídas teóricas de las remesas, una pérdida del 25 % y otra del 50 %, para entender cómo reaccionaría ante semejante choque la economía haitiana, ya debilitada y bloqueada. Esas dos magnitudes no se deducen de un modelo de comportamiento migratorio: son límites convencionales, elegidos para acotar el abanico de posibilidades. A modo de comparación, el escenario adverso publicado por el FMI en mayo de 2026 contempla una caída del 10 % de las remesas netas. Los choques simulados aquí son, por tanto, pruebas de resistencia severas, no una estimación central del efecto directo del fin del TPS.

1. El trayecto de un dólar: la doble cara de las remesas

Para captar bien la vulnerabilidad de Haití, hay que entender lo que ocurre concretamente cuando un miembro de la diáspora envía 100 dólares a su familia. Esa operación actúa simultáneamente sobre dos mecanismos muy distintos.

El mecanismo del hogar, o el poder adquisitivo. El destinatario en Haití acude a la ventanilla y recibe la suma en moneda local, la gourde. Ese dinero le permite alimentarse, tener un techo y pagar la escuela.

El mecanismo del mercado cambiario, o la oferta de divisas. Los 100 dólares entregados a la agencia de envíos, Western Union o CAM, en Miami o en Nueva York, no desaparecen: entran en el circuito financiero haitiano y alimentan la oferta de dólares para los importadores.

Un mismo envío actúa, pues, en dos planos a la vez. Es el segundo, invisible para quien recibe, el que convierte esta cuestión en un asunto nacional.

Ese reparto no se deja al azar: lo regula la normativa del Banco de la República de Haití (BRH). Mediante su circular 114-3, el BRH obliga a las agencias de envíos a ceder a los bancos haitianos el 70 % de los dólares que sirven de contrapartida a los pagos en gourdes. Incluso teniendo en cuenta las remesas que llegan directamente a cuentas en dólares, se estima que el 57 % de todo el dinero enviado por la diáspora se canaliza hacia el sistema financiero nacional.

Esas divisas son el tesoro de guerra de Haití. Gracias a ellas, los importadores haitianos pueden pagar el arroz, el combustible y los medicamentos en el mercado mundial, y es adquiriendo una parte de ellas como el Banco Central reconstituye sus reservas. El cuadro siguiente permite medir la importancia aplastante de este recurso.

Indicador Peso medido Lectura
Monto neto inyectado 4.39 mil millones de dólares La suma total enviada cada año a Haití.
Proporción del PIB 11.2 % Más de una décima parte de la riqueza creada en el país, en relación con el PIB nominal de 2026 estimado por el FMI.
Frente a las exportaciones de bienes 6.4 veces superior Haití recibe más de seis veces más dinero por las remesas que por la venta de sus productos en el extranjero.
Frente al Estado 2.6 veces superior La diáspora envía casi tres veces más dinero de lo que el Estado recauda en impuestos.
Cobertura de las importaciones 80 % El monto de las remesas equivale a alrededor del 80 % de la factura anual de importaciones de bienes y servicios.

Cuadro 1. Lo que pesan las remesas de la diáspora, ejercicio 2026. Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Country Report 26/107 y WEO de abril de 2026; Banco de la República de Haití; cálculos del autor. La proporción del PIB relaciona las remesas netas, es decir, los envíos recibidos menos los envíos emitidos en el sentido de la balanza de pagos, con el PIB nominal proyectado para 2026, de 39.2 mil millones de dólares: 11.2 % proyectado, 10.8 % realizado. Las proporciones del 20 % que se citan con frecuencia se basan en series del PIB anteriores y mucho más bajas, del orden de 20 a 25 mil millones. La diferencia obedece, por tanto, al denominador y no a la medición de las remesas: es el PIB en dólares el que se ha duplicado en tres años, por el cambio de año base y por el efecto del tipo de cambio.

2. El gemelo digital y el escenario restringido

Para anticipar las ondas expansivas de una pérdida de esos dólares, los economistas utilizan lo que se llama un modelo de equilibrio general computable. Para explicarlo de forma sencilla, puede imaginarse un inmenso gemelo digital de la economía haitiana. En ese programa informático, todos los sectores (agricultura, industria, hogares, Estado) están vinculados entre sí por ecuaciones. Si se reduce un recurso, en este caso los dólares de la diáspora, el programa recalcula automáticamente cómo deben ajustarse los precios, los salarios y la moneda para encontrar un nuevo equilibrio.

El problema de la teoría clásica. En los manuales de economía, cuando a un país le faltan divisas extranjeras, su moneda pierde valor. Consecuencia: los productos extranjeros se vuelven de pronto muy caros. La teoría dice entonces que la población empieza a comprar productos fabricados localmente, lo que reactiva las fábricas y a los agricultores del país.

La realidad de Haití en 2026. Esa teoría es hoy inaplicable. La economía haitiana está cercada por barricadas. La violencia de los grupos armados controla las carreteras nacionales y aísla las grandes cuencas de producción agrícola, como el valle del Artibonite.

Por consiguiente, aunque el arroz importado se volviera inasequible, los haitianos no podrían recurrir al arroz local: los camiones no circulan. El país se encuentra en la imposibilidad física de sustituir las importaciones por su propia producción. Es lo que llamamos el escenario restringido.

En una economía normal y fluida, una caída del 50 % de las remesas haría retroceder la riqueza nacional apenas una décima de punto porcentual, porque la producción local se reorientaría hacia la exportación. En el escenario restringido, que corresponde a la realidad de Haití, esa misma caída le amputa a la economía cerca de un 10 %.

3. La trampa de las estadísticas: PIB frente a consumo

Este es el cuadro de resultados de la simulación. Encierra una temible trampa de interpretación.

Indicador Caída del 25 % Caída del 50 %
Tipo de cambio (gourdes/dólar) +52.6 % (la gourde cae) +123.4 % (la gourde se desploma)
Ingreso real de los hogares −8.1 % −19.5 %
Consumo real de los hogares −9.4 % −22.1 %
Producto interno bruto −3.9 % −9.7 %
Importaciones (en volumen) −15.3 % −30.8 %
Exportaciones (en volumen) +16.3 % +30.1 %
Desempleo (sector informal) 19.7 % 27.3 %
Desempleo (asalariados del sector formal) 20.9 % 29.4 %
Precio del saco de arroz (gourdes) ≈ 7630 ≈ 11 170
Arroz disponible (kg/habitante/año) 42.5 36.7

Cuadro 2. Las consecuencias cuantificadas del choque, escenario restringido. Los resultados se expresan como desviación respecto de la economía de referencia calibrada en 2026, en la que el desempleo se sitúa en el 14.4 %, el saco de arroz en 5000 gourdes y la disponibilidad en 47.9 kg por habitante y año. El precio del saco de arroz es una ilustración mecánica: supone un traspaso íntegro de la depreciación, con márgenes y costos locales sin cambios, lo que infla su nivel. El arroz disponible supone que la producción nacional se mantiene en 55 000 toneladas y que la caída recae únicamente en las importaciones.

Por qué el PIB oculta la tragedia. Si uno se atiene al producto interno bruto, el escenario más grave provoca una caída del 9.7 %. Un observador extranjero podría juzgarlo manejable. Es una ilusión óptica. El PIB mide la riqueza fabricada en el territorio nacional. Ahora bien, las remesas son un ingreso externo que permite comprar en el extranjero. Si se corta ese dinero, las pocas fábricas haitianas siguen funcionando un tiempo, pero las familias quedan arruinadas al instante.

La verdadera medida de la crisis se lee en el consumo de los hogares, que se desploma más de un 22 %. En términos sencillos: una familia perdería el equivalente a casi tres meses de consumo en un año.

Una reacción no lineal. Los efectos no son proporcionales a la causa. Cuando el choque se duplica, al pasar de una caída del 25 % a una del 50 %, varias consecuencias se multiplican por más de dos: para el PIB, el efecto se multiplica por casi 2.5; para el consumo, el ingreso y el tipo de cambio, el factor se sitúa más bien entre 2.3 y 2.4. ¿Por qué? Porque cuanto más faltan los dólares, más valor pierde la gourde, y más se dispara la inflación en productos básicos insustituibles. La economía ya está en los huesos: hoy, de cada gourde que gasta un hogar, 21 centavos salen de inmediato al extranjero para pagar la importación del producto. La población ya ha eliminado lo superfluo. El próximo choque apuntará directamente a la supervivencia: el arroz, el trigo y los medicamentos.

4. El día a día de la crisis: desempleo y disyuntivas desesperadas

¿Cómo se traduce esta caída macroeconómica en la vida cotidiana? Principalmente en destrucción de empleo.

La economía obedece a la ley de la curva de salarios: cuando una empresa se enfrenta a una crisis masiva, le resulta legal y socialmente muy difícil reducir a la mitad el salario de todos sus empleados. En su lugar, el salario real baja un poco, porque los precios suben, pero la empresa se ajusta mediante despidos masivos. Por eso el desempleo rozaría el 30 %. Los sectores que viven de la circulación de bienes importados quedarían devastados.

Sector de actividad Caída del 25 % Caída del 50 %
Transporte y comunicaciones −7.6 % −19.1 %
Comercio −7.3 % −16.7 %
Otros servicios −4.1 % −10.4 %
Agricultura, ganadería, pesca −2.6 % −7.6 %
Industria −0.2 % −0.9 %

Cuadro 3. Dónde golpea el choque: variación del valor agregado por sector.

Ante esa caída de los ingresos, los hogares resuelven lo que llamamos la disyuntiva de la miseria. Para mantener un mínimo de comida en el plato, recortan drásticamente todos los demás gastos.

Partida del presupuesto familiar Variación en volumen
Gastos no alimentarios (salud, escuela, vivienda) −27.9 %
Gastos alimentarios (cantidad consumida) −14.7 %

Cuadro 4. Los sacrificios familiares, escenario severo, con una caída del 50 %.

Los gastos no alimentarios, que incluyen en particular la escuela, la salud y la vivienda, retrocederían casi un 28 %. Pese a esa compresión, las cantidades de alimentos consumidas disminuirían aun así cerca de un 15 %, el equivalente a casi dos meses de alimentación. El arroz, por su parte, retrocede más, cerca de una cuarta parte, porque se importa casi en su totalidad, mientras que la canasta alimentaria media conserva una parte de producción local.

5. Las ilusiones: el textil y la diáspora providencial

El cuadro 2 muestra una cifra sorprendente: las exportaciones de Haití aumentarían un 30 %. ¿Cómo es posible en un país bloqueado?

La explicación está en las fábricas de ensamblaje textil, como las de Ouanaminthe. Esas fábricas venden sus camisetas en dólares a los estadounidenses, pero pagan a sus obreros en gourdes. Si la gourde pierde la mitad de su valor frente al dólar, las fábricas se enriquecen mecánicamente y pueden contratar.

Sin embargo, la ilusión es doble. Primero, ese sector es demasiado pequeño (el 2 % del PIB) para salvar la economía. Después, depende por completo de un acuerdo aduanero estadounidense, las leyes HOPE y HELP. Esas preferencias expiraron una primera vez el 30 de septiembre de 2025, antes de ser restablecidas con carácter retroactivo hasta el 31 de diciembre de 2026. Un texto aprobado por la Cámara de Representantes, la Haiti Economic Lift Program Extension Act (H.R. 6504), prevé prorrogarlas hasta el 31 de diciembre de 2028, pero sigue pendiente de examen en el Senado. Otra propuesta, la H.R. 5209, presentada pero no aprobada, contempla una extensión hasta 2037.

La otra ilusión es creer que la diáspora encontrará la manera de compensar. Una parte de la literatura muestra que los migrantes envían más dinero cuando una catástrofe, como un terremoto, golpea su país de origen. Pero aquí el choque del TPS golpea a los migrantes mismos, en Estados Unidos. No se le puede pedir a alguien que pierde el derecho a trabajar legalmente que envíe más dinero.

6. El efecto bumerán: los agricultores estadounidenses afectados

Una economía globalizada funciona en ambos sentidos. Haití ya no produce lo suficiente y se ha convertido en un inmenso mercado de importación. El país es, en particular, el tercer comprador mundial de arroz estadounidense. Si los haitianos se empobrecen de repente, dejarán de comprar.

Producto estadounidense Ventas a Haití en 2024 Volumen en 2024
Arroz 267.7 millones de dólares 354 744 toneladas
Aves de corral 73.4 millones de dólares 63 352 toneladas
Trigo 36.4 millones de dólares 116 716 toneladas
Pérdida estimada, escenario severo ≈ 67.9 millones de dólares ≈ 90 000 toneladas de arroz

Cuadro 5. Amenaza sobre las exportaciones agrícolas estadounidenses. Fuentes: USDA Foreign Agricultural Service, «U.S. Trade with Haiti in 2024», para las tres primeras filas; cálculos del autor para la última. La pérdida de ventas se valora al precio unitario medio de 2024, unos 755 dólares por tonelada, a precios constantes.

Una pérdida de ventas de 90 000 toneladas golpearía de lleno a los agricultores de los valles del Arkansas y del Misisipi, cuyas explotaciones ya están al límite de la rentabilidad. En relación con los 2.4 mil millones de dólares de exportaciones estadounidenses de arroz, la pérdida sigue siendo modesta: menos del 3 %. Pero se concentra en un puñado de estados productores, lo que la convierte en un argumento de política interior mucho más que de comercio exterior.

7. Las cuatro urgencias absolutas para el Estado

Ante este peligro inminente, las políticas públicas deben concentrarse en cuatro pilares vitales.

1. Seguridad y logística

Es la prioridad económica absoluta. Mientras las carreteras estén en manos de grupos armados, ninguna sustitución por la producción local es posible.

2. Gestión rigurosa de las reservas

El Banco Central deberá preservar su colchón estratégico de reservas y evitar defender artificialmente una paridad que se ha vuelto insostenible. En caso de escasez severa, toda priorización de las divisas en favor de las importaciones esenciales deberá obedecer a reglas transparentes, a fin de limitar las rentas y las distorsiones.

3. Escudo social focalizado

El Estado debe proteger a los más débiles asegurando los comedores escolares y reduciendo los cargos que gravan las remesas que sigan llegando.

4. Diplomacia económica activa

Hay que convencer a Washington de que renueve las leyes aduaneras HOPE y HELP antes del 31 de diciembre de 2026, fecha del próximo vencimiento, con el argumento de las pérdidas sufridas por los arroceros estadounidenses.

Anexo técnico: la sala de máquinas

Esta sección está dirigida a quienes deseen comprender la lógica matemática del modelo. El modelo informático resuelve 45 ecuaciones simultáneamente. Funciona en estática comparativa: compara dos estados de equilibrio sin describir la trayectoria que lleva de uno a otro, de modo que las desviaciones que aquí se presentan son diferencias entre dos fotografías y no evoluciones en el tiempo. Estas son las seis relaciones fundamentales, explicadas de forma sencilla.

Hay que señalar de entrada dos limitaciones. La estructura interna detallada de la economía sigue siendo la de 2013, a falta de un cuadro de oferta y utilización publicado desde entonces. Y más allá de una caída del 50 % de las remesas, el modelo deja de converger: es una consecuencia directa de las elasticidades acotadas del escenario restringido, documentada como tal, y no un resultado económico.

Arquitectura. El modelo retoma el marco de equilibrio general de Cicowiez y Filippo (veintidós actividades y productos, cinco factores), reimplementado íntegramente y agregado por el autor en veinte ramas. Está construido sobre una matriz de contabilidad social de Haití de 2013, actualizada a los agregados de 2026 del Fondo Monetario Internacional mediante un ajuste biproporcional. La regla de cierre fija el ahorro externo y el consumo público: todo el ajuste externo recae, por tanto, en el tipo de cambio real, lo que pesa en los resultados tanto como las propias elasticidades. El modelo replica la matriz original con precisión de máquina (la cuadragésima quinta ecuación, redundante por la ley de Walras, se verifica con quince decimales), y la base actualizada se resuelve con residuos del orden de 10⁻¹², para un desempleo del 14.4 %. Todos los resultados se miden con respecto a esa base resuelta. Esta validación numérica garantiza la coherencia interna del modelo, no la certeza económica de los resultados, que siguen dependiendo de los parámetros y de las reglas de cierre adoptados.

El ingreso de los hogares

Corresponde a la suma de los salarios (YF), las ayudas (CPI) y, sobre todo, las remesas de la diáspora (trrow), multiplicadas por el tipo de cambio (EXR).

YH=∑𝑠ℎ𝑖𝑓⋅YF+𝑡𝑟𝑔𝑜𝑣⋅CPI+EXR⋅𝑡𝑟𝑟𝑜𝑤(1)

La restricción externa

Es la regla de oro. El valor de las importaciones (QM) no puede superar la suma de las exportaciones (QE), las remesas recibidas y el ahorro externo (FSAV). Si las remesas caen, las importaciones deben bajar mecánicamente.

∑𝑝𝑤𝑚⋅QM=∑𝑝𝑤𝑒⋅QE+𝑡𝑟𝑟𝑜𝑤+𝐹𝑆𝐴𝑉(2)

La disyuntiva entre producción local y exportación

Una ecuación que define si los industriales prefieren vender en el país o exportar. La letra sigma representa la flexibilidad. En Haití la hemos bloqueado en 0.2, un valor muy rígido, debido a la inseguridad.

QE/QD=[(PE/PDS)⋅(γ/ε)]σ(3)

La sustitución entre lo importado y lo local

Cómo reaccionan los consumidores a los precios. También aquí, ante la imposibilidad de transportar alimentos locales, la flexibilidad se fija muy baja, en 0.25 para la alimentación.

QM/QD=[(PDD/PM)⋅(μ/γ)]σ(4)

La curva de salarios

Esta ecuación traduce el hecho, explicado más arriba, de que los salarios (W) resisten a la crisis, y de que es, por tanto, el desempleo (U) el que absorbe el choque, a través de los despidos.

W/CPI=ω⋅(U/u0)ϕ(5)

El instinto de supervivencia, o ecuación de Stone-Geary

Una fórmula matemática que obliga virtualmente a los hogares a comprar un mínimo vital de alimentos antes de poder gastar el resto de su presupuesto en otras cosas.

PQ⋅QH=PQ⋅γ+β⋅(EH−∑PQ⋅γ)(6)

Los parámetros adoptados

En economía, la elasticidad mide cómo se ajusta un comportamiento ante un cambio. Cada parámetro pertenece a una de cuatro categorías: observado, calculado, tomado de la literatura o supuesto asumido.

Parámetro Valor Estatus y lectura
Matriz de flujos MCS 2013, actualizada a 2026 Observado. La estructura detallada de la economía sigue siendo la de 2013, a falta de un cuadro de oferta y utilización publicado desde entonces.
Remesas netas, proporción del PIB 11.2 % Observado. FMI, Country Report 26/107 y WEO de abril de 2026. En relación con el PIB nominal de 2026, de 39.2 mil millones de dólares. 10.8 % realizado.
Canalización hacia el sistema financiero ≈ 57 % Datos de distribución de las remesas del BRH y cálculos del autor. La circular 114-3 define la regla de cesión; la proporción resulta de su aplicación a los flujos observados.
Elasticidad de transformación, exportación 0.2 Supuesto del escenario restringido. A las empresas les cuesta adaptarse para exportar más, por el mal funcionamiento de los puertos.
Elasticidad de sustitución, importado y local 0.25 en alimentación, 0.40 en el resto Supuesto del escenario restringido. Es muy difícil sustituir el arroz importado por arroz local, debido a la inseguridad en las carreteras.
Mismas elasticidades, variante estándar 0.8 a 2.0 Literatura académica.
Sustitución entre factores 0.25 a 1.10 Literatura académica.
Rigidez salarial −0.1 Literatura. Un aumento del 10 % del desempleo solo hace bajar los salarios reales un 1 %.
Desempleo de base 14 % declarado, 14.4 % resuelto Observado. Encuesta ECVMAS.
Retornos forzados, oferta de trabajo +3 % informal, +0.5 % asalariada Supuesto de la prueba complementaria.
Precio mundial de los alimentos, escenario arroz +4 % Calculado a partir del alza del arroz.
Producción nacional de arroz 55 000 toneladas, mantenidas Supuesto. La caída recae únicamente en las importaciones.
Ahorro externo, consumo público Fijos Regla de cierre. Todo el ajuste externo pasa, por tanto, por el tipo de cambio real.

Cuadro 6. Los parámetros de comportamiento adoptados, llamados elasticidades.

Tres lecturas del mismo choque

Lectura adoptada Caída del 25 % Caída del 50 %
A precios fijos, propagación contable −1.7 % −3.3 %
Variante estándar, elasticidades habituales −0.2 % −0.1 %
Escenario restringido, Haití 2026 −3.9 % −9.7 %

Cuadro 7. Variación del PIB real según el grado de libertad que se deja a la economía. La diferencia entre las dos últimas filas define un intervalo condicional: es un análisis de sensibilidad a la capacidad de ajuste, no un rango de probabilidad. Si la variante estándar no se deteriora cuando el choque se duplica, es porque en ella la depreciación real desencadena un auge de las exportaciones que crece con el choque y compensa lo esencial de este, un mecanismo que precisamente impiden los bloqueos actuales.

La suma de crisis adicionales

Indicador Base Retornos forzados Arroz +4 %
Consumo de los hogares −22.1 % −21.9 % −22.8 %
Desempleo informal 27 % 29 % 28 %

Cuadro 8. El escenario severo, con una caída del 50 %, sirve de base; las dos columnas siguientes le añaden una crisis. El modelo ha probado a añadir otras dos desgracias potenciales para ver cómo reacciona el sistema. El supuesto complementario de retornos forzados, es decir, un 3 % adicional de población activa, se inscribe en un contexto en el que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Oficina Nacional de Migración (ONM) y el Grupo de Apoyo a Repatriados y Refugiados (GARR) contabilizaron unos 412 000 retornos entre enero de 2025 y junio de 2026. Casi todos procedían, sin embargo, de la República Dominicana: esta serie mide la presión general sobre el mercado laboral, no las expulsiones estadounidenses que podrían derivarse del fin del TPS.

Un resultado merece destacarse aparte: la inversión real retrocede entre un 1 y un 4 % según el escenario. Ese retroceso señala un riesgo a más largo plazo, ya que, en un marco dinámico, una menor acumulación de capital lastraría la capacidad de producción futura. El modelo estático utilizado aquí no permite, sin embargo, ni fechar ni cuantificar ese efecto.

Fuentes

Fondo Monetario Internacional (Country Report 26/107 y WEO de abril de 2026), Banco Mundial, Banco de la República de Haití, Department of Homeland Security (Federal Register del 28 de noviembre de 2025), OIM, ONM y GARR, IPC, USDA. Los datos relativos al sistema financiero son agregados públicos; no se utiliza ningún dato de una institución en particular.

L’Anatomie de la Fracture

Un ensayo en preparación. Una carta ocasional para seguir su avance y saber cuándo se publica.

Recibir aviso por correo

Su mensaje abre su programa de correo. Su dirección solo sirve para eso y no se guarda en ningún otro lugar.